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Luto por Juanito 2"Hay que sublimar", dice Lucía, mi psicóloga. Esto es, transformar experiencias personales que nos duelen, que nos oprimen, y que hasta en algunos casos nos torturan, en algo bello y poético. Los seres humanos tenemos la capacidad de transformar lo malo en bueno, de sacar lo positivo de una mala experiencia, de sacar provecho del dolor. Y sin varitas mágicas. Como les conté hace dos días en este diario, se me murió Juanito, mi mascota de jardín. Tal vez les asombre que me duela tanto la muerte de un saltamontes, un simple insecto que últimamente se estaba dedicando a comerse una de las plantas más lindas de mi balcón. Desde siempre tuve afición por los animales y muchas veces, ya terminada mi carrera de correctora, hasta me pregunté si lo mío no iba por ese lado. No sé si quiero saber la respuesta. Juanito era hermoso. Y su muerte me tomó por sorpresa. Bueno, todas las muertes toman por sorpresa. Lloré. No sé cuánta gente llora la muerte de un insecto, sea el que sea. Ojo, no quiero hacerme la súper especial, que llora por un insecto, pero siento que no comparto este amor particular por los animales con la gente que conozco. Eso causa soledad, no orgullo. Ayer me enteré de que se murió la abuela de una compañera de trabajo. Estaba enferma la abuelita, pero estoy segura de que a mi compañera la tomó por sorpresa. Es que la muerte siempre nos toma por sorpresa. Vivimos como si fuéramos inmortales. No sé todavía si eso es bueno o malo. Comparada con una pérdida humana, la muerte de mi Juanito puede resultar insignificante. Pero pensándolo con un poco más de profundidad, puedo afirmar que toda vida es significante. Cada ser vivo tiene una función. El mundo no es el mismo sin él. Puede continuar, eso está claro, pero no es el mismo. Empecé a escribir un poema ayer sobre Juanito. Lo escribí de a ratos en el trabajo. Fue mi escape del aburrimiento de escribir manuales técnicos. Pero no pude terminarlo. Volví a casa pensando que cada muerte nos recuerda todas las muertes que presenciamos. Todas. Y cuanto más crecemos, más muertes vivimos, si es que eso es posible. Recién hoy pude terminar el poema. Sublimé, sublimé. Y lo comparto con ustedes. Prometo, de ahora en más, publicar cosas más alegres. Gracias por estar ahí.
Es verdad: No, no importó que 14 Mar 08
Etiquetas: Juanito, grillo, saltamontes, luto, Verónica Andrea Ruscio Anterior - Siguiente Leé mi libro de visitas Firmá el libro de visitas
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